martes, 1 de mayo de 2012

SOBREDOSIS DE ACCIÓN


Hoy he ido al cine a ver la última peli de superhéroes que ha salido y madre mía, que peliculón.
Dos horas y pico de una absolutamente trepidante odisea de acción y  efectos especiales que inundan los sentidos hasta que uno no puede hacer otra cosa que mirar la pantalla extasiado intentando, como mucho, no babear demasiado.
Por supuesto, al salir del cine lo hago con los huevos hinchados de tanta adrenalina y heroicidad concentrada y sabiendo que, al igual que los protas de la peli, yo también soy, no solo especial, si no que el puto amo. Hasta me permito guiñarle el ojo a una tía buenorra a la salida, sabiendo que sus consecutivas arcadas solo intentan refrenar los impulsos animales que le producen mi atractivo.
Entonces, un tipo de pinta poco amigable me para y me pregunta de forma brusca si tengo un euro para el metro.
Dos segundos es lo que tardamos mi testosterona en salírseme por el pantalón en forma de meado y yo en ofrecerle hasta la pelusilla que llevo en el fondo de la cartera.
El tipo, un poco aturdido me mira y me dice:
-Em… gracias tío, pero de verdad que con un euro me arreglo.-
Me devuelve es dinero sobrante y se marcha camino del metro con mi dignidad de la mano.
Afortunadamente me queda la justa para fingir que no oigo las risitas de la gente a mi alrededor.