Al nacer mis padres me pusieron de nombre Patricio. Desde entonces esa ha sido la etiqueta que me identificaba. Con los años, poco a poco fui conociéndome a través de mí mismo y de los demás. Fui aprendiendo cuales eran las cosas que me gustaban y cuales las que odiaba, lo que se me daba bien y lo que se me daba mal. Tardé mucho tiempo, pasé por muchas fases, pero al final conseguí construir y entender lo que había detrás de ese nombre. Por fin tenía claro quién era Patricio.
Y entonces llegó esa pequeña y extraña criatura. No soy estúpido, sabía que su llegada me cambiaría, que lo cambiaría todo. Pero no esperaba que lo hiciera con la brutalidad y velocidad con que lo hizo. Durante algún tiempo empecé a perder el norte de mi identidad de nuevo, sin saber muy bien a que aferrarme. Entonces, un día, súbitamente la criatura me lo desveló entre sueños mientras yo la observaba con prudencia, como si de algún tipo de hechicería se tratara.
Fue en ese mismo momento cuando supe que había dejado de ser Patricio, por mucho que la gente insistiera en seguir llamándome así y que yo, por costumbre, contestase. A partir de ese instante mi auténtico nombre sería aquel con el que me había bautizado la criatura. Me llamaría Papá.
MUY CHULO, ADRI!!
ResponderEliminarPero es un peligro que (sin tener pareja - conocida-) tengas tan desarrollado el espíritu de paternidad y seas monitor de patio...
Es por culpa de estar todo el día rodeado de malditos niños!!!!
ResponderEliminarya, ya, la culpa del sistema siempre...
ResponderEliminarPD: Y quita ya la MIERDA del CAPTCHA ese o como se llame que da mucho por pompis!!
(me refiero al código que hay que poner para validar los comentarios)
PD2: Y quizás también podrías permitir que comente gente "anónima", así quien no tenga cuenta de blogspot o de google podría hacerlo
PD3: El resto está bien :)
Todo eso se puede hacer????
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