-Ya estoy aquí viejo ¿Qué querías?
-¡Hola Ignacio! Siéntate ¿quieres tomar algo?
-Un zumo de naranja.
-Claro, ¡hey, Marquitos, hazme el favor de ponerle un zumo de naranja a mi nieto cuando puedas!
-¡Marchando!
-Gracias. Bueno ¿qué tal todo Igna?
-Muy bien pero no me llames Igna.
-Jajajajaja, tienes los humos de tu madre.
-Oye, me dijiste que querías decirme algo ¿no?
-Si, así es, pero para decírtelo antes debo contarte una pequeña historia. Una historia de mi pasado.
-Creía que ya me habías contado todas tus historias.
-Jeje. Es cierto que te he contado muchas cosas de mi vida. Sin embargo, esta es una historia especial que hace tiempo que dejé de contar.
-Te escucho.
-Bien, esta historia trata de un hombre junto con el que combatí en el bando republicano. Mira, aquí tengo una foto.
-¿Quién es él?
-El negro que está a mi lado. Se llama Titi y es originario de Angola.
-Parece más o menos de tu edad…¿Sigue vivo?
-Tiene gracia que lo preguntes. Verás, Titi era un tipo bastante alegre, pero si le preguntabas por la edad se ponía todo serio y te respondía que no lo sabía exactamente, que era inmortal.
-Inmortal.
-Así es, todos nos reíamos de Titi sin saber muy bien si lo decía en broma o si realmente estaba loco. Hasta que un día le vimos levantarse como si nada después de que le alcanzara la ráfaga de una MG17. Te aseguro que a partir de ese día dejamos de reírnos de Titi.
-Pfff, mira viejo, no es que me disguste oír tus disparates de vez en cuando pero resulta que tengo vida social aparte, así que la próxima vez ahórramelo.
-Entiendo que no me creas, Igna, yo tampoco lo creería si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Precisamente por esta razón dejé de contar la historia de Titi. Pero ahora lo que me interesa no es que me creas, porque tengo algo importante que decirte y está relacionado con esto.
-¿Algo importante? Bueno pues, ¿por qué no empiezas por ahí?
-Mmf, que apresurados que sois los jóvenes de ahora. Está bien, lo que quería decirte es que me marcho y no estoy seguro de que vaya a poder volver.
-¿Qué? ¿Irte a dónde?
-Si quieres saberlo tendrás que escuchar el resto de la historia.
-… Está bien viejo, desembucha.
-Jeje, muy bien, desembucho. Verás, cuando supimos de la inmortalidad de Titi, como es comprensible todos quedamos fascinados por ella, aunque de distintas formas. Unos se alejaron de él, seguramente porque aunque intentaban ocultarlo sentían miedo de algo tan prodigioso como la inmortalidad. Otros sin embargo nos interesamos mucho por esta singularidad. Recuerdo que en más de una ocasión le preguntábamos a Titi cosas sobre grandes acontecimientos históricos, como por ejemplo cosas sobre el antiguo imperio Romano, sobre el comercio triangular o sobre la revolución francesa. Pero él siempre respondía que no sabía nada de todas esas cosas, porque había estado viviendo en su aldea hasta hacía no mucho. Imagínatelo, por el número de generaciones que recordaba haber visto pasar en su aldea dedujimos que podía tener cientos de años, quizás incluso más de mil y todo ese tiempo lo había pasado siempre en su aldea, viviendo el mismo tipo de vida durante todo este tiempo.
-Madre mía, eso es lo más estúpido que he oído en toda mi vida.
-¿Ah sí? ¿Y se puede saber por qué?
-Vamos hombre ¿si tú vivieses durante cientos de años te quedarías siempre en el mismo sitio? Acabarías aburriéndote de todo.
-Pues yo no veo por qué no. A algunos de los chicos también les extrañaba, pero él siempre decía que había sido muy feliz en su aldea. Y si disfrutaba viviendo en ella ¿por qué habría de abandonarla?
-Pues yo que sé, para conocer otras cosas.
-Él no necesitaba descubrir nada más, tenía cuanto necesitaba en su propio hogar.
-Oye ¿seguro que el Titi ese no os tomó el pelo a todos? Además ¿cómo es posible que exista alguien inmortal? Y de ser posible ¿no habría más gente que lo fuera?
-Jajaja, haces preguntas muy acertadas. Parece que te empieza a interesar el tema, aunque al principio te resistías a creerme.
-Eh, yo aún no he dicho que te crea viejo, solo te sigo la corriente.
-Bueno, bueno, en todo caso me viene bien responderte a esas preguntas. Verás, según el propio Titi me contó en una ocasión en la que vagábamos extraviados por el bosque tras una retirada forzosa, él fue convertido en inmortal cuando era joven.
-Fue convertido… ¿por quién?
-Pues verás, resulta que en la aldea de Titi, había un gran lago. Al parecer, en el lago habitaba una diosa. O mejor dicho podríamos decir que el propio lago era la diosa. La tribu de Titi la llamaba Etalekulu. El caso es que Etalekulu estaba enamorada del cielo o Safo eulu, como ellos lo llamaban. Ella lo amaba intensamente desde el primer día en que él la miró en lo alto y nunca dejó de devolverle la mirada. Sin embargo, aunque a veces podía sentir como Safo elulu la acariciaba con una brisa, lo cierto es que su destino era estar separados, no pudiendo hacer otra cosa que mirarse por toda la eternidad. Por eso Etalekulu envidiaba y odiaba a los humanos, pues ella les había visto manifestar su amor en sus orillas e incluso mientras se bañaban en sus aguas. Para ella la injusticia de tener que contemplar a estas criaturas amarse de una manera que ella nunca podría alcanzar era insoportable.
Un día, mientras Titi estaba bañándose en las aguas de Etalekulu, ésta se le apareció haciendo que parte de su agua tomase forma humana. Entonces le propuso algo. Ella le conferiría la inmortalidad a cambio de una condición que solo conocería después de que el trato quedara sellado. Titi, sentía gran atracción por la idea de ser inmortal, pero temía que la misteriosa condición que tendría que cumplir supusiese algún mal para su pueblo. Sin embargo Etalekulu le prometió que tal condición únicamente le afectaría a él mismo. Cuando Titi se aseguró de que su querida aldea no se vería afectada, aceptó sin dudar. Lo cierto es que Titi no confiaba demasiado en la oferta de Etalekulu, pero pensó que merecía la pena arriesgarse por la eternidad. Una vez hubo aceptado, Etalekulu le reveló la misteriosa condición. Titi quedaría a partir de ese momento impotente, de forma que, como le sucedía a ella, se vería obligado a vivir eternamente sin poder realizar la mayor expresión de amor que existía y que solo había sido legada a algunos seres vivos. Etalekulu comenzó a reírse, pensando que a través de Titi se había vengado de los humanos. Sin embargo, su risa fue sofocada por la del propio Titi. Cuando Etalekulu, perpleja, vio a Titi reírse tan vivamente, le preguntó por la causa de su alegría. Entonces él le dijo con una sonrisa en la cara que era imposible que le arrebatase lo que la vida no le había dado.
-Un momento ¿qué significa eso?
-Pues parece ser que Titi ya era impotente de nacimiento. Cuando Etalekulu se enteró de esto, se puso furiosa y arrastró a Titi a lo más profundo del lago. Pero Titi era ya inmortal gracias a la propia Etalekulu por lo que poco mal podía hacerle. Así pues, al cabo de un tiempo ella le liberó y pudo volver a su aldea donde como ya sabes vivió durante mucho tiempo.
-Vaya, no negaré que es una historia muy imaginativa, viejo. Pero no esperarás que me la crea ¿verdad?
-Bueno, Igna, desearía que me creyeras, pero como ya te he dicho, no te cuento la historia por eso. Solo quiero que sepas que la razón por la que me marcho es para buscar ese lago.
-¿Quééé? ¡¡Venga ya abuelo, no digas chorradas!!
-Je, hacía tiempo que no me llamabas abuelo…
-Oye en serio ¿es verdad eso de que te vas?
-Sí, te lo estoy diciendo. El problema es que no sé exactamente dónde está Etalekulu y puede ser un viaje peligroso, especialmente para un viejo como yo.
-¿Qué diablos quieres decir con eso?
-Bueno, a decir verdad es posible que no vuelva. Pero sería un precio pequeño frente a la posibilidad de conseguir la inmortalidad.
-No, eso sí que no. ¡Abuelo, esta broma no tiene ni puñetera gracia!
-Igna, baja el tono que no estamos solos, hombre.
-¡Que baje el tono, dice! ¡Me estás diciendo que te vas en busca de una diosa o yo que sé para convertirte en inmortal! ¿Me equivoco?
-Chico, soy consciente de que puede sonar a disparate, pero yo he visto a alguien inmortal con mis propios ojos y sé que es posible.- No te imaginas cómo han cambiado las cosas desde que yo tenía tu edad Igna. Los increíbles inventos, imposibles de imaginar en aquella época que hoy son parte del día a día. Es difícil que tú, que has nacido en este momento lo entiendas, pero a medida que pasa el tiempo parece que la línea entre la ficción y la realidad se difumina cada vez más. Y hay tanta gente para conocer en el mundo, tantos lugares…
Soy ya muy viejo, me queda poco tiempo de estar aquí Igna y sinceramente, la idea de perderme todo eso oprime mi corazón. Así que si existe alguna posibilidad, por remota que sea de alargar de forma indefinida mi vida, puedes apostar a que me aferraré a ella. Quién sabe, quizá consiga de Etalekulu un trato similar al de Titi, al fin y al cabo hace ya tiempo que padezco cierta…disfuncionalidad por así decirlo.
-No vas a cambiar de opinión ¿verdad?
-Lo siento chico. Eh vamos, no llores, después de todo, si tengo éxito volveremos a vernos.
-No lloro viejo, solo se me ha metido algo en el ojo.
-Jajaja, ya vuelves a las andadas.
Esa fue la última vez que Ignacio vio a su abuelo. Sin embargo, realizó varias expediciones por Angola intentando encontrarle a él y a su fantástico lago. No consiguió lograr ninguna de las dos cosas, pero en uno de sus viajes, en la provincia de Huambo, una anciana le contó la historia de un viejo lago. Según decía, un día unos rayos de sol cayeron directamente sobre el lago, que repentinamente se evaporó y fue a unirse al cielo en forma de nube. Así pues, el lago desapareció de la tierra y fue a unirse con el cielo.
De dónde cojones has sacado esto?
ResponderEliminarPues me lo he inventado, aunque mi madre ha sacado bastantes referencias a la mitología, así que quizás he sacado cosas de ahí inconscientemente :P ¿por qué lo dices?
ResponderEliminarPorque lo veo muy imaginativo y me quedé con los ojos como platos!!
ResponderEliminarEl final creo que no es todo lo "reboscas" que podría ser dado el buen nivel que le veo al texto, pero bueno, no siempre los finales tienen que ser lo mejor, no sé. Por otra parte, creo que podrías haber alargado un poco las escenas, las fases del texto. Y describir el lugar en el que están, los pensamientos de cada uno (aunque eso sí que se deja entrever por los diálogos), gestos, no sé, hacer pausas en el texto entre los diálogos para dar algo de tensión y realismo al texto. Si no parece que están hablando muy rápido como si ya supieran qué tienen que decir.
Aun así, enhorabuena, a mí los diálogos me encantan, pero se me dan realmente mal...
TE SIGOOO!!!
(pues deja de hacerlo o llamaré a la policía)
Sí, el final me ha quedado un poco chungo. En cuanto a lo de las descripciones, bueno, la verdad es que cuando lo escribí me apetecía hacer solo diálogo. También pensé en intentar que, a través de los mismos diálogos el lector se hiciese su propia idea del entorno y los personajes. En cuanto a lo de las pausas, creo que tienes razón, aunque no se que técnica debería utilizar para dar esa impresión basándome solo en los diálogos. Quizás podría haberme valido de puntos suspensivos, vacilaciones al hablar o cosas así. Lo tendré en cuenta para otras ocasiones :)
ResponderEliminarInfinitas gracias por tus comentarios y muchas más por tus críticas!!!!